HISTORIAS EPEKEINA

Meiber María Montañéz Gómez
Joven que crece de la mano de Funda Epékeina

Meiber María Montañéz Gómez es una cariñosa joven que apoya a Funda Epékeina desde que tenía tan solo 10 añitos. Fue una de las acompañantes del Padre Honegger Molina en las continuas visitas a familias de Terrazas del Alba (San Agustín del Sr – Caracas), con la finalidad de evangelizar, repartir alimentos y ofrecerles sus sacramentos, algo antes del inicio formal de la fundación.

Al consultarle sobre su labor en este gran equipo, no dejó de mencionar los momentos en que acompañó al Padre Honegger Molina, Presidente de la fundación, en los recorridos que realizaban por las torres de Terrazas del Alba (San Agustín del Sur). “Fue una experiencia muy bonita que no se ha detenido”, destacó.

Para ella, ser voluntaria le ha brindado infinitas experiencias y aprendizajes. A los 12 años se inició como guía en el “Campamento Epékeinando” (plan vacacional) y ahora integra el equipo de logística, además de apoyar las actividades sabatinas.

“Tener una conexión con los niños es increíble, acompañarlos en las actividades, jugar, enseñarles y aprender de ellos. Siempre estoy en continuo aprendizaje. Estar en la fundación me ayuda a renovarme continuamente como persona. Además, gracias a Funda Epékeina tengo una nueva familia”, destacó.

A su juicio, la misión de la fundación tiene una importancia grandiosa porque es enseñar valores a los niños para que se formen como ciudadanos. Considera significativo el acompañarlos en sus sueños y proyectos de vida.

Entre las anécdotas más importantes recuerda el momento en el que estaba con el Grupo Raíces. “Nos sentamos en un círculo y conversamos sobre situaciones familiares difíciles. Terminamos dándonos consejos unos con otro, y quien necesitaba un abrazo, todos lo abrazábamos. Entre todos nos unimos y de un momento triste, salimos con sonrisas”, expresó.

Con mucha satisfacción comenta que ha aprendido a manejar situaciones difíciles, a tener control de grupo, comprender a los demás y a ser más humilde. “Todas las vivencias me servirán para toda la vida y como estudiante de Educación. No puedo dejar de mencionar que he aprendido a ser paciente, respetuosa, comprensiva y solidaria”, puntualizó.

Actualmente Meiber (18 años) estudia en la Universidad Central de Venezuela. Su madre, María Cecilia Gómez, también es voluntaria y apoya en la coordinación de la sede Las Acacias del programa infantil.