María Cecilia Gomez
Un baluarte de Funda Epékeina

María Cecilia Gómez es uno de los ángeles protectores que ha estado presente desde los inicios de Funda Epékeina. Su ánimo y deseo de ayudar al prójimo la han consolidado como uno de los pilares del programa infantil.

Al consultarle sobre su labor en este gran equipo, no dejó de mencionar los momentos en que acompañó al Padre Honegger Molina, Presidente de la fundación, en los recorridos que realizaban por las torres de Terrazas del Alba (San Agustín del Sur). “Fue una experiencia muy bonita que no se ha detenido”, destacó.

María Cecilia asumió el compromiso con la fundación por su deseo de estar al servicio de todo aquel ser humano que requiere de apoyo espiritual y personal. Poco a poco se fue involucrando en las actividades junto a su pequeña hija. Sin embargo, su esposo y madre también se han consolidado como ayudantes indirectos. En familia, juntan esfuerzos y aportan un valioso grano de arena a Funda Epékeina.

Más allá de ser voluntaria, considera que cuenta con un empleo y una rutina que no tiene valor monetario. “Todos mis sábados son de Epékeina, no hay distracción o compromiso que lo reemplace. Pasé a otro nivel que me llena de infinitas satisfacciones”, afirmó con mucha alegría.

Sobre los logros que ha alcanzado, detalla que la capacidad de resolver situaciones complejas ha sido uno de sus más grandes ganancias, además de compartir y guiar a Pedrito, uno de los beneficiarios que se ha ganado su especial atención. “Pedrito está en mi corazón, es como un hijo más. Estamos conectados y cada vivencia me ha hecho crecer como mamá, cristiana y ser humano”, expresó.

Entre sus mayores satisfacciones resalta el ayudar a jóvenes con vacío espiritual y el aprendizaje recíproco que obtienen quienes integran el equipo de trabajo. Por ello, lo que más valora de Funda Epékeina es el fomento del respeto, la tolerancia y la unión.

A María Cecilia siempre la podrán encontrar trabajando en la sede de Las Acacias. Colabora en la preparación y distribución del desayuno sabatino, coordina las actividades formativas, ofrece apoyo pedagógico, administra las donaciones y ejerce control contable de ello. Son tareas que desarrolla con mucho amor, dedicación y empeño. Además, dicta talleres de inducción para quienes colaboran en el campamento Epekeinando (plan vacacional).