Meiber María Montañéz Gómez

Ella es enfermera de profesión y voluntaria de convicción. Su nombre es Marvy Figueroa y lleva un poco más de cuatro años formando parte del equipo de voluntariado del programa infantil de Funda Epékeina.

Le encanta la atención de los niños y por ello no se despega del grupo de beneficiarios de la sede ubicada en La Boyera (Caracas). Dice que hace lo humanamente posible para atenderlos y brindarle una guía llena de muchos valores.

Considera que no hay nada más hermosos que compartir las alegrías, logros y tristezas con los pequeños rostros que ahora forman parte de su vida. Recuerda con mucho amor y nostalgia el momento en que una de las niñas le pidió que fuera su mamá. “Fue un momento de impacto que tuve que resolver con mucha sabiduría porque la pequeña era huérfana de madre y era cuidada por su abuela y demás familiares. Le expliqué que yo me convertiría en la madre de todos”, nos contó Marvy al pasearse por los detalles que la han llenado de satisfacción en la fundación.

¿En que nos ayuda Marvy? Ella brinda apoyo en la logística de los desayunos sabatinos. Con mucho esmero colabora en la preparación y en la repartición de los alimentos. A veces, se involucra en la recreación, pero, lo que realiza con estupendo honor es el llevar un control de peso y medida de todos los beneficiarios. Está pendiente de la salud de cada niño. Si ve algún quebranto e irregularidad gestiona alguna ayuda y su solución.

“Lo que más me gusta es orientar a esas pequeñas personitas. Busco cambiar esa visión de futuro que muchas veces está contaminada por su entorno. Los incentivos a que se preparen para que sean mejores ciudadanos”, narró cuando le pedimos que compartiera su Historia Epékeina.

Confía en que el poder de los corazones nobles pertenecientes al equipo de la Fundación contribuye sustancialmente en forjar una niñez asistida con valores, cariño y mucho amor.